Expansión cuantitativa y dinero helicóptero – ¿qué son y para qué sirven?

helicopter money and QE

Tiempos de crisis, tiempos de innovación y medidas extraordinarias.

En el último decenio los bancos centrales de los principales países desarrollados han perdido su herramienta principal de intervención. Todo el mundo entiende que si le prestas dinero a alguien recibes una compensación a cambio del riesgo, un interés. También que cuanto más pequeño el interés, más préstamos se pedirán.

Pero ¿qué pasa cuando el interés es cero y, aun así, nadie pide créditos? Éste es el problema actual de los bancos: con cada vez mayor frecuencia particulares y empresas no piden suficiente crédito para mantener dinero en el sistema. Los préstamos activos se van devolviendo, el dinero desaparece y no es sustituido por dinero de préstamos nuevos.

Al banco central de turno le toca remangarse e inyectar él el dinero en la economía. Para hacerlo cuenta con dos herramientas poco convencionales: expansión cuantitativa y dinero helicóptero.

¿Qué es la Expansión cuantitativa?

En el proceso de Expansión cuantitativa (Quantitative easing o, para los amigos, QE) el banco central crea dinero para comprar deuda a medio y largo plazo. Puede ser deuda del gobierno, pero también de grandes empresas o fondos. Hay un activo: la deuda.

Ésta es la manera elegida por el BCE para inyectar dinero en la economía: más de 2,5 billones de euros en los cinco últimos años. ¡Y eso antes de declararse la pandemia de coronavirus! Esta enorme cantidad de dinero apenas ha servido para conseguir que la inflación alcanzara un punto y medio anual, lejos del objetivo deseado del 2% anual.

Parte del problema es que el dinero emitido suele acabar en la bolsa y en el mercado inmobiliario. El dinero sólo llega a los particulares si piden créditos o a través de ayudas del gobierno. La velocidad del dinero, que es una medida de cuánto cambia de mano en un periodo dado, es muy baja. Es decir, el dinero no llega a la economía real, sino que queda inmovilizado en algún activo.

Por eso se plantean alternativas tan imaginativas como arriesgadas:

¿Qué es el Dinero helicóptero?

La idea del dinero helicóptero proviene, curiosamente, de Milton Friedman, al que se acusa a menudo de ser el padre del neoliberalismo, que fue el primero en imaginar que en ciertas circunstancias podría tener sentido subir fajos de billetes a un helicóptero y lanzarlos sobre los ciudadanos.

Lo que era una idea académica para momentos desesperados se ha convertido en una realidad. El dinero “helicóptero” (Helicopter money) lo crea el banco central (de manera digital , no en billetes) y lo reparte directamente a la gente. El banco central se envaina la deuda, ya que la gente no va a devolverle el dinero. No está muy claro que ocurre a partir de allí. Al guardar un apunte en el haber al que no va responder nadie, técnicamente el banco central está en quiebra.

Como el dinero se reparte directamente a gente corriente, se supone que hay gasto inmediato y, por tanto, la velocidad del dinero es alta, lo que siempre es bueno para la economía.

El mayor problema del dinero helicóptero es que abre una caja de Pandora de la que nadie sabe qué va a salir. ¿Se disparará la inflación?

Si sólo se usa en casos de emergencia, ¿qué vamos a considerar emergencia?

¿Ponemos en manos de políticos populistas una herramienta para comprar votos? 

La ciudadanía, ¿aceptará que “no hay dinero para tal cosa”? Pensemos que “tal cosa” puede ser el sistema de salud o la investigación científica, pero también subir las pensiones, pagar más a los funcionarios o conservar el status quo de los taxistas.

El dinero helicóptero, al igual que la renta básica universal, pone en jaque la narrativa de que cada uno es responsable de sí mismo, por tanto es muy controvertido y, en general, políticos y banqueros prefieren la QE.

En 2020 hemos visto como en EEUU ha puesto en marcha un gigantesco experimento de dinero helicóptero: se han enviado cheques a casa por 1.200€ a más de 130 millones de personas y, pese a haber retrasos para unos 20 millones más, a grandes rasgos ha sido un éxito, no sólo desde el punto de vista humanitario, sino desde el económico, ya que ha mantenido activa la economía sin haber generado inflación. De hecho, yo creo que 2020 será más recordado en la historia por este experimento que por el coronavirus.

Independientemente de la pandemia, el dinero helicóptero debería ser mucho más efectivo que la expansión cuantitativa para conseguir mejorar la vida de los pobres, para cumplir los objetivos de inflación o para evitar alimentar burbujas en el mercado de valores y en el inmobiliario. Por tanto, no habrá más remedio que explorar su uso, pese a todas las contraindicaciones y peligros que entraña, que no son pocos.

Habrá que inventar nuevas narrativas para explicar al ciudadano que en ciertas ocasiones el dinero puede caer del cielo, pero que no puede ser la norma porque tiene consecuencias. Y habrá que explicar muy bien esas consecuencias.

Referencias:

Negative Interest Rates Explained, Economics Explained

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